Jon y Ander se prepararon a conciencia aquella reunión en Bilbao hace una década con varios ejecutivos de Stubhub. Olía a venta de Ticketbis, la plataforma de reventa online de entradas. Llevaban cinco años bregando para ponerlo en marcha con muy poca financiación. Y los estadounidenses llevaban meses cortejándoles y acercándose poco a poco. Ellos sabían que siempre a la primera oferta —si no es estratosférica— había que decir que no. Pero es que no fue necesario ningún esfuerzo. Pusieron sobre la mesa 50 millones. Era casi un insulto para una empresa que duplicaba ingresos año a año y se preparaban para alcanzar los 54 millones de euros de facturación ese mismo ejercicio.
No era un número al azar. “Ellos tenían un límite de 50 millones para operaciones que podían pasar sin aprobación del consejo”, reconoce Ander Michelena en una entrevista con Ecotechers. Hay muchos casos de compañías cuyas conversaciones se quedan aquí y nunca más se retoman. Pero aquí el comprador estaba interesado. Un tiempo después llegó la siguiente oferta por más del triple. Tocaron a la puerta de Naspers, el gigante sudafricano que podía ser uno de los industriales dispuestos a rascarse el bolsillo. Su oferta fue inferior a la de los americanos. Era el momento de vender por 165 millones, tras una pequeña mejora.
¿Cómo fueron esos primeros años? ¿Por qué levantaron tan poco dinero? ¿Cómo fueron esas primeras conversaciones con Ebay? ¿Por qué la primera oferta fue un “insulto”? ¿Qué alargó durante nueve meses el proceso de cierre? ¿Cómo fue la integración? ¿Qué múltiplos generaron los inversores iniciales?



