La inteligencia artificial ha sacudido el mercado de las fases más iniciales de las startups. También en España. Primero porque ha despertado mucho más interés y ha llevado a que muchas de las rondas de financiación en fase ‘pre-semilla’ se llenen relativamente rápido. Y también porque ha agrandado el tamaño de todas estas operaciones, que antes eran de cientos de miles o en algunos casos por encima de la barrera de las siete cifras y hoy suman varios millones.
Los fondos españoles tratan de ubicarse en un mercado más competido. Algunos, más especializados en fases más avanzadas, se plantean levantar fondos ‘pre-semilla’ para entrar antes en las compañías. Y mientras tanto crece de manera muy relevante la nueva generación de fundadores, muchos de ellos con experiencia previa como directivos o empleados en startups de renombre, que se lanzan a este mercado y que generan un creciente interés en estas edades. Las oportunidades para levantar capital se multiplican.


