Tomaron decisiones radicales y extremas en momentos clave: desde tirar a la basura el primer producto hasta seguir en plena pandemia o posponer la entrada directa a la gestión de gastos. Atacaron un mercado como el de los viajes corporativos, tan ‘aburrido’ y poco sexy como desatendido. Y más allá del software, mucho más impactante para los inversores, se obsesionaron por construir el mejor inventario posible como principal barrera defensiva. Fueron a contracorriente en muchos momentos. Hoy Perk (antigua Travelperk) mira un horizonte con los 500 millones de euros de ventas anualizadas y una potencial salida a bolsa.
Esta es una historia muy a fondo en base a entrevistas, documentación y cifras públicas y desconocidas del unicornio español.



