La gran cifra: Asana pagó 74,6 millones de dólares en efectivo por StackAI. Y concedió aparte 7,5 millones de acciones a mpleados de la adquirida, sujetas a permanencia, más otros 20 millones de dólares en acciones por objetivos a un año. La operación se firmó en mayo y pasó bastante desapercibida en el ecosistema local, pese a que la compañía tiene parte del equipo en España, inversores reconocidos como LifeX (de Iñaki Berenguer) y dos fundadores, Antoni Rosinol y Bernard Aceituno, el primero catalán y el segundo venezolano. La startup permite diseñar, probar y gestionar agentes de IA personalizados para empresas.
Los números registrados: Según la documentación presentada días atrás ante la SEC y consultada por Ecotechers, del precio acordado se dejaron 18,4 millones en una cuenta escrow para cubrir obligaciones de indemnización posteriores al cierre. La concesión al equipo se reparte en 4,5 millones de unidades de acciones restringidas (RSU) y 3 millones de unidades condicionadas al desempeño (PSU), con consolidación a dos años. A eso se suman los 20 millones en PSU adicionales un año después de la compra, sujetos a la continuidad en la empresa y al logro de "ciertos objetivos". La compañía cuenta con una plantilla de unos 80 empleados, según LinkedIn, una parte de ellos españoles radicados en EEUU y en remoto desde España.



