Factorial anunció antes del verano su ronda ‘Serie D’ de 150 millones de dólares a una valoración de 2.500 millones (más del doble que la fijada en 2022). Con esta operación certificaba la entrada de General Catalyst, el gigante de la inversión de Silicon Valley, como socio. Ejercía de líder de la operación y en paralelo ampliaba el acuerdo de ‘créditos’ para captación de clientes. Pero, ¿cómo se estructuró esa operación por dentro?
General Catalyst utilizó un instrumento de corte similar al que ha usado en otras inversiones recientes: un préstamo participativo con dividendo preferente. El propio unicornio español lo define como un instrumento híbrido y lo denomina como “inversión de capital preferente”. Para la conversión en acciones hay una clave: el tope de valoración que se ha fijado en el papel es de 5.000 millones de dólares, el doble de la que se ha hecho pública en esta ocasión.



