Wallbox esquiva el abismo: la letra pequeña de la reestructuración pactada
La tecnológica pacta las condiciones definitivas de la refinanciación con la que compra tiempo. Tendrá muchas implicaciones para socios actuales que acuden al rescate, como para los que no van.
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Wallbox anuncia los términos definitivos de un plan de reestructuración que afecta a más de 180 millones de deuda que acumula. El acuerdo, alcanzado con acreedores que representan más del 83% de la deuda financiera del grupo, se espera firmar el 8 de abril y será sometido a homologación judicial en Barcelona, pues se encuentra en el proceso que se denominaba preconcurso de acreedores.
El pacto tiene mucha letra pequeña y con él trata de comprar tiempo. Y se produce después de que, como la propia compañía admite, no pudiera devolver la deuda, ni consiguiera refinanciarse en condiciones habituales de mercado.
Por qué importa: Es, junto con la de Job&Talent, la mayor reestructuración financiera de una scale-up española. Su situación refleja un cambio más amplio: los proyectos en este mercado intensivos en capital se enfrentan a una cierta sequía en la financiación, mientras que las refinanciaciones en una posición como la del fabricante español de cargadores se han encarecido de manera importante.
Qué ha pasado con la deuda: La compañía ha reestructurado 170 millones de euros de deuda bancaria. La nueva estructura se ha fijado en tres bloques: un préstamo senior amortizable que se va devolviendo progresivamente (interés de hasta el 3% más Euribor), otro subordinado con un 7% PIK anual y la línea de circulante de 42,8 millones.
Las claves del PIK: es una estructura financiera típica, que sirve para aliviar la salida de caja a corto plazo pero acumula los intereses al final. Ese 7% es sobre los 69 millones del préstamo y la capitalización (es decir, la acumulación hasta el final de esos intereses) no se hace con efecto compuesto por lo que no hay efecto de bola de nieve. Estaríamos hablando de 24 millones acumulados hasta 2030 (93 millones en total). Los acreedores bancarios que aceptan estas condiciones asumen más riesgo a cambio de viabilidad en el conjunto de la empresa a corto plazo.
Los otros 12,1 millones de deuda con proveedores no estratégicos se estructuran con vencimiento en 2030 y una amortización algo más rápida que el tramo bancario.
Rescate de capital (con más dilución y dinero público) y deuda: la reestructuración implica una ampliación ‘de mínimos’ con socios de referencia y otros nuevos. Seis socios, entre ellos el CEO, Enric Asunción, ponen sobre la mesa 5,65 millones (un millón Riberas, Iberdrola y las familias catalanas y 650.000 euros el directivo). Y la Generalitat de Catalunya, a través de la entidad Instruments Financers per a Empreses Innovadores (IFEM), pone otros 5 millones. Más dinero público en un momento crítico.
Además, los bancos se comprometen a inyectar hasta 12,5 millones en forma de préstamos a plazo y líneas de crédito. Pero con una condición ‘sine qua non’ importante: el 50% debe estar avalado (está en negociaciones con una entidad financiera adicional). Debe ejecutarse en dos meses.
La letra pequeña: el documento presentado ante la SEC tiene 12 páginas con todas las claves. Hay varias que son muy relevantes para entender las implicaciones de esta reestructuración ‘in extremis’.
‘Modo Supervivencia’. Si en dos meses desde la homologación del acuerdo por el juez no se se obtuviera la ronda entre socios ni la financiación extra de los bancos, se pone en marcha el ‘mecanismo automático de preservación de liquidez’. Esto suaviza el pago del ‘Term Loan A’. Si no sería muy retador abordar ese pago.
Warrants para los inversores de la ‘ronda’. Los accionistas de referencia y la Generalitat reciben warrants equivalentes a la mitad de las acciones que suscribirán, que se pueden ejercer durante 5 años al precio de suscripción. Es un incentivo sustancial y también algo que puede generar una importante dilución para los socios que no acudan (de hecho, se está en negociaciones con otros para recaudar más dinero). ¿La razón? Se excluyen los derechos de suscripción preferente de los socios que no acudan.
Préstamo puente con condiciones exigentes. Los accionistas de referencia adelantan 5,6 millones en efectivo como préstamo puente ante las necesidades de capital pero con un descuento de emisión del 15% (el nominal es €6,65M) y un PIK del 10% anual. Se compensa contra la ampliación de capital al cierre, es decir, se convierte en acciones. Pero mientras tanto, las condiciones son las de un préstamo de mucho riesgo entre partes vinculadas.
Prenda total. El paquete de garantías incluye el 100% de las acciones de las filiales operativas, además de la propiedad intelectual core, los contratos comerciales materiales, las cuentas bancarias clave y los préstamos intragrupo. Si esto sale mal, los bancos se quedan con prácticamente todo el grupo. También hay otros ‘warrants’ relacionados con la empresa cabecera del grupo para las entidades financieras.
El detalle del precio de la ampliación: Wallbox cotiza por debajo del precio mínimo de la ampliación (€2,40), fijado por el valor nominal. Aunque los inversores del núcleo duro parecen entrar con prima sobre mercado, esa prima se compensa (y probablemente se revierte) mediante warrants que reducen el precio efectivo y les dan exposición adicional al alza.
Lo que viene ahora: Lo más próximo en el calendario es que se espera que a mediados de la próxima semana (8 de abril) se firme el plan de reestructuración por las partes. En los días siguientes se presentará en el Juzgado Mercantil de Barcelona para su homologación. Y tras ella, el plan vinculará a todos los acreedores afectados y entrará en vigor.
¿Y si una de las entidades financieras o acreedores decide acudir al tribunal para impugnar el acuerdo? Según apunta Expansión, HSBC no está por la labor de aceptar este pacto. Con un 83% de aceptación, lo previsible es que se dé luz verde.
Lo que ha tenido que hacer el consejo: La exclusión del derecho de suscripción preferente ha tenido que ser aprobada por el consejo, que reconoce expresamente que esto diluirá a los socios que no participen. Insiste en que está “objetivamente justificada” porque es necesaria para ejecutar la inyección con suficiente certeza de cierre.
Apunta a que ha llevado una revisión a fondo sobre las alternativas disponibles y sus riesgos asociados. Los consejeros con conflicto de interés en la reestructuración han declarado esos conflictos y se han abstenido de votar. En este caso, el propio CEO y Francisco Riberas estarán en ese grupo de los que se han abstenido. En el máximo órgano de decisión también están dos miembros de Seaya (Beatriz González y Juan González del Castillo) y Jordi Lainz, quien fuera CFO del grupo.
¿Qué significa para socios actuales? El caso de Seaya es significativo. Hasta las últimas inyecciones era uno de los socios españoles de referencia. Sin embargo, al menos hasta la fecha de hoy, decide no acudir tampoco a esta inyección de dinero. Y esto implicará una dilución mayor. De todas formas, a cierre del tercer trimestre del año pasado tenía un 3,4% que lo valoraba en 2,5 millones (había invertido 13,5 millones).
Entre esos socios actuales que, al menos hasta ahora, no han mostrado interés en entrar también está el Estado, que invirtió a través del fondo Next Tech un total de 8,3 millones de euros el año pasado.
La importancia del sobreendeudamiento: Este es el último capítulo de un periplo con la deuda del fabricante con sede en Barcelona. Y la clave está en la construcción de un modelo de fabricación para un mercado que no ha respondido a la demanda. Y esa construcción se hizo en base a un importante endeudamiento financiero. Una deuda que se disparó entre 2022 y 2023. En ese último ejercicio, los gastos financieros se triplicaron hasta los 13 millones. En un solo año.
¿El último balón de oxígeno? Si finalmente se logra la luz verde al plan, ahora toca tratar de salvar definitivamente las operaciones de la compañía. Asunción califica esto como un “hito” que fortalece la posición financiera “y marca el inicio de la siguiente fase para la empresa, en la que nos centraremos en mejorar el rendimiento operativo y consolidar nuestro negocio en mercados clave”.
El ejecutivo no habla de recortes, pero van a necesitar mejorar la generación de caja y los números para afrontar los tres próximos ejercicios. En 2025 redujo un 32% sus pérdidas aunque estas estuvieron ligeramente por encima de la barrera de los 100 millones. En ese año la caja se recortó de 20 a 4,4 millones.
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